
Como ya todos sabemos en la comunidad de San Pablito se conserva el proceso ancestral de la producción del papel amate. El proceso del papel comienza cuando muy temprano en la mañana se va a recolectar la materia prima, que es la corteza del arbol de Jonote. Una vez que se encuentra el arbol se comienza a extraer la corteza. Con el machete se realiza un corte en la base del arbol que permite tirar las tiras de la corteza hacia arriba. Una vez que sacas la corteza debes desprender de ella la parte obscura y dura de la blanda y anaranjada que se encuentra pegadas entre sí. Después se comienza a amarrar las cortezas en formas de madejas, para que ocupen menos espacio al trasladarla.
Una vez en la casa se pone a cocer la corteza en un fondo grande con agua, con cal y ceniza. Hay que moverlo durante cuatro o cinco horas, lo recomendable es hacerlo hervir por un día entero hasta que la fibra esté reblandecida.
Una vez que la corteza está blanda, se enjuaga y se pone a escurrir, quedando con aspecto de algodón mojado. Ya sin el exceso de agua, se busca la tabla adecuada al tamaño del papel que deseamos hacer, una de los pasos que muy pocas veces se comenta, es el de poner jabón o grasa de puerco en los tablones o madera, para que así no se pegue la fibra de jonote sobre ésta, sobre todo cuando lo haces por primera vez, y así la hoja de papel se pueda desprender facilmente.
Luego se va colocando sobre ella la fibra en tiras para formar una pagina cuadriculada, fijándose que los espacios queden cubiertos por la fibra una vez golpeados. Con una piedra de origen volcánico, que se llama murinto o moundó, golpeamos la fibra hasta que se integre perfectamente en la superficie. Al final se le arreglan las orillas para que queden lo más derechas posibles y se colocan las tablas al sol. Una vez que ya se ven las hojas secas se desprenden sin problema.
Se producen papeles de distintos tamaños desde separadores de libros hasta pliegos del tamaño de una plancha de terciado (1,50 x 2,40 mts), también podemos hacer papel de distintos colores utilizando anilinas, tierras de color o plantas que nos permitan teñir nuestra fibra. Para mejor resultado se debe quitar el color original de la fibra labandola con cloro y después comenzar a teñir con otro color.

























